Después de una rica cena y de unos tragos me anime a lanzarme a la caceria de esta rubia hermosa a quien había conocido en uno de mis últimos viajes a Brasil. Ella en ningún momento me dijo que no a nada de lo que quise hacerle, como disfrute comiendome ese chochito rosado, según recuedo dejamos la escalera gastada de tanto meneo.
|