Debo admitir que antes de casarme con ella pensaba que era una puta con todas las letras de la palabra por que le gustaban guarradas que ni yo mismo me imaginaba. En nuestra noche de bodas me pidió una de las guarradas mas grandes de su vida, quería follar en compañía de los novio que podía hacer mas que invitar a ese par de chicos cachondos a una fiesta privada en el hotel.
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