No se lo tuvimos que pedir dos veces a esta pedazo de zorra. Fue bastante fácil, algo de pasta para pagarla, una buena polla sabrosa como le gusta a esta guarrona, y ya era toda nuestra. No hizo falta mucha conversación para embaucarla, solo un buen rabo, una buena pollaza lechosa lista para que esta rubia zorra la saborease.